¿Y SI GANA CRISTINA…?


¿Y SI GANA CRISTINA…?

En política no existen los imposibles. No se puede desalentar a un candidato ni aunque éste sea el hermano gemelo del peor ogro y se coma a los chicos en barbacoa. “vox populi, vox dei”, pero el pueblo, en su conjunto, no siempre es garantía de voto reflexivo, analítico, cerebral. En tiempos de incertidumbre económica, se vota con la cabeza o el bolsillo, y ya todos adivinan cual es el lado más débil.
En Brasil ganó Bolsonaro, pero desde la cárcel Luis Inacio “Lula” Da Silva nunca dejó de ser el candidato con el mayor caudal de votos, Un pequeño “detalle” le impidió ser presidente: los presos no pueden gobernar.
Muchos están dispuestos a perdonar todo lo real o sospechado que se le atribuye a CFK, diciendo que la votarían en 2019: “volvé Cristina que te perdonamos”. Son los mismos que votaron el “cambio” que hoy putean con ganas.
Cristina Fernandez de Kirchner puede ganar en 2019, no solo por caudal propio (que mantiene intacto) sino por inutilidad ajena (de los que jamás encontraron el camino). ¿Con la razón o con el bolsillo?: la gente prefiere comer antes que esgrimir convicciones políticamente correctas pero que no llenan la panza. “Antes estábamos mejor” dicen, mientras calculan el impacto del nuevo tarifazo. ¿Tendrán razón?
Se sabe que las encuestas son fotografías de determinados momentos políticos que pueden alterarse con algún pequeño hecho o una grande metida de pata. Les sirve a los candidatos para corregir orientaciones de campaña, rectificar el rumbo y apuntar sus sueños y ambiciones hacia el triunfo. Las encuestan gobiernan nuestro continuo espacio-tiempo y son respetadas como los 10 Mandamientos por candidatos y sus colaboradores.
No está demostrado que las encuestas difundidas logren cambiar las preferencias del electorado. Pero nadie puede negar que afectan la conciencia subyacente popular y calman o alteran las sensaciones hacia uno u otro candidato.
Macri le ganó a Scioli en 2015 , en segunda vuelta y por más del 50%. Hay que recordar que en la primera vuelta los números eran tan ajustados que todos atribuían un triunfo arrasador al motonauta cristinista. “ Hay que sacarla del gobierno, cuesta lo que cueste” decían aquellos que compraron “la grieta” como forma de vida y de gobierno. A cuatro años de distancia, la mayoría piensa distinto.
La gran incógnita hoy no es cómo va formar el equipo el peronismo federal y sus posibles aliados anti-K. La duda está en saber si Cristina va a ser candidata y si puede ganarle o no a Macri. Que al fin de cuentas de eso se trata: son las máximas figuras políticas, por mal que les pese a muchos.
La “Danza de los Sondeos” está en su apogeo. Una compulsa de la consultora Julio Aurelio Aresco se muestra “una ventaja para la expresidenta en las eventuales PASO del año próximo e incluso en primera vuelta, pero los estudios aseguraban que perdía en un posible balotaje. Ese escenario parece haber cambiado en noviembre. Una encuesta realizada los días 20 y 21 de este mes, con 4.631 casos analizados y un margen de error de +/- 1,47%, muestra a la senadora nacional por Unidad Ciudadana como probable ganadora en una hipotética segunda vuelta ante el líder de Cambiemos en 2019”. ¿Y si gana Cristina…?
Borges decía “no nos une el amor, sino el espanto. ¿Será por eso que la quiero tanto?”. Julio Aurelio Aresco dice que “un punto que podría favorecer al jefe de Estado en esta situación es el hecho de que, estos mismos números, muestran a la exmandataria con un nivel de rechazo superior al de él. Ella tiene un 53,5% de votantes que “nunca la votarían” contra un 51% que dicen lo mismo del Presidente. Sin embargo, si se analizan las tendencias, Cristina bajó este número casi 4 puntos desde octubre. Macri, en tanto, subió la tendencia en este rubro en un 2,5” o sea, inutilidad propia antes que mejoría ajena.
Encuestas de Federico González & Asociados y de la consultora Rouvier muestran a CFK al frente de las preferencias, señalando que le ganaría al inefable Mauricio en cualquiera de los escenarios posibles.
La situación económica es determinante a la hora de votar preferencias. Mas de uno se tapará la nariz para elegir al mismo candidata que juró ignorar porque no se amoldaba a sus principios ideológicos. Nunca hay que olvidarse de aquel impresionante ejercicio de “panquequismo” de principios de este siglo donde la gente gritaba por las calles “Que se vayan todos” mientras aceptaban mansamente que siguieran gobernando los mismos, pero con otro traje.
Cambiante, visceral, de enojo corto y sensaciones a flor de piel. El ánimo de la gente puede estudiarse y anticiparse pero siempre tendrá una cuota de impredescibilidad. Además, el electorado no perdona cosas puntuales. En el 83, Herminio Iglesias quemó un ataúd con los colores de la UCR, durante un acto político y aun hoy siguen habiendo voces de repudio a un hecho que hasta suena infantil a la luz de los años. Mauricio Macri en un debate con Scioli, jurando y perjurando que “Daniel, no va a haber tarifazo, no le mientas a la gente” aun resuena en la memoria y es motivo de puteada de aquellos que hoy no pueden pagar la luz, el gas, el agua, el pan, los combustibles, los pasajes y una larga lista de etcétera.
¿Y si gana Cristina, cuantos dirán “yo me voy del país” para quedarse tranquilos en su mismo lugar?


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