VIEDMA. “LA CAPITAL DEL BACHE” O LA POLÍTICA DE “TIERRA ARRASADA”


VIEDMA. “LA CAPITAL DEL BACHE” O LA POLÍTICA DE “TIERRA ARRASADA”

La política de “tierra quemada o tierra arrasada” es una táctica militar que consiste en destruir absolutamente todo lo que pueda ser de utilidad al enemigo, principalmente calles, rutas o caminos, para impedir el avance de una fuerza invasora, Lo uso con éxito Manuel Belgrano en el “éxodo jujeño”; se uso en las dos guerras mundiales y hoy, en todo conflicto bélico, lo primero que se hace es dinamitar calles y caminos, creando grandes cráteres.
La gran mayoría de los vecinos de Viedma entienden que la ciudad está “arrasada”. Aquellos que han dejado el tren delantero en un cráter o roto una llanta en un desnivel, luego de la puteada, entienden que se encuentran en una zona de conflicto, a la que solo le faltan las bombas.
En tiempos de despliegue de presupuesto post-Plan Castello, podría esperarse que el bacheo que se anuncia sea el esperado por todos y no simples arreglos momentáneos que se rompen ante la primera lluvia. Ya es “novedoso” el reasfalto de algunas calles (solo al medio sin tocar los lugares de estacionamiento, para ahorrar material), a lo que hay que sumarle la lentitud de las tareas que se concentran en el microcentro.
Si llueve, nos mojamos todos. Si llueve se anegan las calles y en las de tierra se forma barro. Los barrios ven con buenos ojos la retocada céntrica, pero piden igualdad de condiciones a la hora de merecer arreglos de calles.
Los funcionarios dicen que los trabajos están contemplados en un plan de obras, pero la lluvia está hoy, el barro está hoy, los pozos están hoy, las roturas son de hoy. A futuro, todo trabajo es bienvenido. Hoy es el padecimiento.
No se ponga casco, chaleco antibala y borceguíes. No estamos en zona de guerra, aunque a usted le parezca que vive en “tierra arrasada”. Mejor consígase un GPS que lo ayude a esquivar pozos, cráteres o depresiones. Y nunca olvide que, siempre que llovió paró y siempre que se rompió…se puede romper aun más.


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