VIEDMA: FAMILIA SANZANA. OCHO MUERTES INCOMPRENSIBLES. LOS PADRES DE DEBORA, AGRADECEN Y RECLAMAN


VIEDMA: FAMILIA SANZANA. OCHO MUERTES INCOMPRENSIBLES. LOS PADRES DE DEBORA, AGRADECEN Y RECLAMAN

El estudio de LU15, por unos minutos, se transformó en caja de resonancia de tanto dolor contenido, tanta amargura, tanto reclamo a media voz que se transforma en grito desgarrador.
Las voces silenciosas de Débora, Jonathan, Luján (12), Ayelen ( 11), Natacha ( 7), Félix (5), Yahir (3) y Maximiliano (1), aparecen una y otra vez para pedir que nadie las olvide, Son los miembros de la familia Sanzana: mamà, papá y seis hijos que murieron en el incendio de su humilde vivienda en Viedma. Todo pasò el 8 de noviembre y los padres de Débora Agustina Huayquillan se niegan a olvidar, aunque se acuerdan de agradecer, dentro de su dolor.
Félix Huayquillan e Hilda Velázquez, perdieron a una hija de 27 años, un yerno de 30 y seis nietos que vivían en una humilde vivienda, un monoambiente, construido a fuerza de mucho esfuerzo e impulsado por sus sueños de mejor futuro.
Por ello, no llama la atención que el hombre, bajando la voz y la mirada diga que ”como jefe de hogar, tengo que llorar a escondidas y seguir para adelante”.
Félix Huayquillan e Hilda Velásquez dialogaron con Raúl Álvarez en la mañana de LU15. Se acercaron a la radio, principalmente a agradecer la ayuda recibida y recordar a aquellos que los ignoraron.
“Tenemos que salir adelante porque estoy seguro que a mis nietos no les gustaría ver flaquear a sus abuelos. Hoy queremos agradecerle a la sociedad, al gremio de la construcción, que nos han ayudado, el periférico del barrio, la escuela 200 y muchas personas que nos han acompañado y acompañan”
Hilda, sin poder contener su emoción cuenta que aún están en su patio los restos de la pequeña vivienda que habitaban sus familiares muertos. “Miro los restos que quedaron y veo la casa de mi hija, veo a mis nietos. Porque ellos están ahí todo el tiempo: Yo decidí quedarme en el lugar. Todo está como se quemó porque todavía no pudimos arreglar. Ese lugar fue un sacrificio que hizo Débora con su familia que levantó su casita con lo poco que ella ganaba. Yo no la quiero tirar”.
Los padres de la mujer muerta en el incendio señalan que “hemos recibido muy poca ayuda del estado. Se han hecho cargo de sepelio. Agradecemos a Juan Pablo Benito, que trabaja en el municipio, porque a la semana de haber asumido le tocó estar con esto, por eso le agradecemos también a él. No todos son malos funcionarios, hay algunos que se pueden rescatar”.
Félix asegura que “lo nuestro fue una tragedia que se podía haber evitado. Todavía estoy esperando juntarme con el intendente. Yo quiero que vaya a mi casa y me diga que yo estoy equivocado: que me diga que el estado me ayudó de tal o cual manera. Si él tiene argumentos que nos ayudó a nosotros o a mi hija…lo que se hizo en mi casa es todo a pulmón. Quizás yo esté confundido con el dolor y quiere que él me explique. Aquí no es que murieron ocho perros, ocho pobres y ya no molestan más. Acá estamos nosotros que vamos a luchar hasta lo último por mi hija, mis nietos y mi yerno”.
En tiempos de noticias efímeras, de no involucrarse con el dolor ajeno, de dar vuelta a la página rápidamente, recordar a los Sanzana es homenajear sus vidas, más allá del dolor del final. Para que sus recuerdos nunca mueran.


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