VIEDMA: CIUDAD DINAMITADA


Pozos, pocitos, trincheras, cráteres, escombros, esquirlas. Imágenes preocupantes de una ciudad dinamitada, arrasada por trabajos inconclusos, con barreras arquitectónicas ideadas para amargarles la vida a los conductores y poner en riesgo a los transeúntes.
Una sensación de desidia invade al observador frente a un inmenso cráter, infantilmente señalizado, ubicado en calle Bouchard, que pronto será merecedor de su fiesta de cumpleaños. Ese pozo, con montículo incluido, fue causante de algunos accidentes por las noches. Existente en una zona sin iluminación, es una verdadera trampa cazabobos que ningún funcionario municipal se preocupa en subsanar.
“Ese pozo lo dejó así la empresa de energía/aguas rionegrinas/la fibra óptica/ una brigada de topos con anteojos/ los extraterrestres (tache lo que no corresponde)” explican algunos, perdiendo de vista que la principal responsable del estado de la ciudad es la Municipalidad, quien debería pasarle factura a los responsables de las roturas.
Un bache peligroso, a la salida de la rotonda del Chango Mas ya cumple la mayoría de edad; trabajos en Schieroni y el Boulevard (esquina cortada) ya son parte del paisaje.
Párrafo aparte merecen las barreras caprichosas que se empeñan en construir para amargarles la vida a los conductores. En ningún libro dice que lomos de burro o badenes, en pleno centro, mejoran el tránsito. Sin embargo, tozudamente, insisten con ellos.
En tiempos de costos de mantenimiento inalcanzables, la rotura de un neumático, un amortiguador, etc, es una fatalidad imposible de arreglar. Pero la comuna, va por mar. Ridículos cordoncitos de material, para separar avenidas o impedir el acceso a barrios periféricos, han proliferado por todo Viedma. ¿Quién los asesora?
Si el argumento es el ordenamiento del tránsito, pues no lo están logran. Si quieren complicarles la vida a los contribuyentes, aciertan a pleno.
El mapa del desastre es amplio. No existe barrio sin su pozo/pozos a los que los vecinos ya miran cariñosamente, por acostumbramiento y resignación.
Habría que prestarle un poco mas de atención a la ciudad, ahora, porque estamos seguros (el diablo sabe por diablo pero mas por viejo) que el año electoral 2019 van a estar todos arreglando cosas que no están rotas y pintando lo “impintable”.


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