REFLEXIONES INCOLORAS…NI VERDES NI CELESTES


Argentina, celeste y blanca de nacimiento, hoy se desangra en la grieta del enfrentamiento verde-pro aborto y celeste-pro vida. Partidarios de ideologías incompatibles, abrazan estos colores como si les fuera la vida en ello. Sin entender que existe toda una gama cromática en medio, que pueden visitar sin miedo a mancharse.
Azul y Amarillo, Rojo y Blanco, Azulgrana, Blanco y Amarillo papal, Amarillo Pro, Azules y Colorados de las fuerzas armadas argentinas, el “color esperanza” de Diego Torres y el “triste y azul” del gato en la oscuridad pasando por el “castaño oscuro” del enojo de la vieja. Lo cromático provocó matanzas, revoluciones, nacimientos y caídas de gobiernos, gestas deportivas, devociones religiosas e incluso “grietas” modernas.
En nuestro país todo es urgente, definitivo, fatal, dramático, sin vueltas atrás y sin matices intermedios. “Aborto para todo el mundo” o “Dos vidas para todo el mundo” son las consignas del momento. Y como siempre, todo es de vida o muerte.
Vamos a detenernos en la guerra verde y celeste que, dicho sea de paso está haciendo ganar fortunas al publicista que inventó los pañuelos de esos colores y que empezaron a exportarse a 10 dólares cada uno. Hoy, una chilena, uruguaya o ecuatoriana puede lucir uno de estos dos colores con orgullo.
Aborto legal o pro-Vida. Las posturas son tan extremas que se tornan irreconciliables. Este país se merece un debate sobre el tema, en donde extremistas de lo verde y ultramontanos celestes puedan exponer sus razones sin gritos ni agresiones. Flaco favor le hace a cada argumento las amenazas a legisladores para que voten en contra o la amenaza en las redes de salir a quemar iglesias y catedrales si no sale una ley favorable.
En contra de cada argumento están las mentiras que esgrimen como verdades para reforzar sus ideas.
Los abortistas hablan de miles de mujeres “víctimas de abortos ilegales”. Calculadora en mano, es fácil deducir que la cifra de víctimas está magnificada. Además, si es una práctica ilegal ¿Cómo los verdes accedieron a esos números?
Por su parte, los que se enfrentan con argumentos “flojitos de papeles”, repiten hasta el cansancio el nombre recién aprendido de una multinacional yanqui, que según ellos, estaría presidida por el mismo demonio: “Planned Parenthood”-
La empresa, en su página web se presenta a si misma como una “organización sin fines de lucro que provee servicios de salud reproductivos” pero está reconocida en la mayoría de los estados de la unión como una red de clínicas abortivas. Según los “celestistas” (por el color del pañuelo), todas las marchas y manifestaciones, merchandising y apariciones públicas de los verdolagas estarían bancadas por esta multinacional abortiva.
Más allá que el orígen del financiamiento de tanta exposición fuera una falacia, llama la atención quién paga, por ejemplo, los pañuelos gigantes que aparecieron en la comarca.
Un argumento que se repite es “la gran cantidad de chicas pobres que apelan al aborto ilegal y terminan muertas por las malas condiciones en que se realizan”. Al respecto, el padre Pepe, un reconocido cura villero, acaba de inaugurar un centro de atención y educación sexual en la Villa 11-14, en donde proliferan los embarazos adolescentes pero en donde, extrañamente, el aborto clandestino no es la primera opción, “Hay chicas orgullosas de la vida que gestan” habría señalado el sacerdote.
Es un facilismo pensar que el enfrentamiento se agota en la sanción o no de una ley. Si sale positiva, habrá que pensar con detenimiento, las razones de los profesionales que anticiparon su objeción de conciencia. Y evitar que los extremistas no los tomen como centro de sus iras.
También será motivo de discusión, la forma de financiamiento de la práctica. En un país donde pacientes oncológicos soportan esperas eternas para que les den su medicamento, la gratuidad de la práctica puede provocar enojos insalvables.
El futuro se muestra incoloro: ni verde ni celeste. Tal vez así, acromático, aprendamos a respetar la opinión del otro sin agredirnos. Porque como diría Copani en sus letras: “vos, que estás en el tablón de enfrente, sos mi adversario, no mi enemigo”.


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