PRESOS ¿CON O SIN CELULAR? EL DEBATE QUE SE VIENE

PRESOS ¿CON O SIN CELULAR? EL DEBATE QUE SE VIENE

¿Es un derecho humano que los presos puedan utilizar celulares dentro de las cárceles? La pregunta no es ociosa: cuando la mayoría de las provincias argentinas no lo permite, en Río Negro hay una lasitud al respecto que no hace nada para mejorar las condiciones de detención y que si permite el uso del teléfono, que termina siendo para fines delictivos.
Micaela Ortega, de 12 años, vivía en Bahía Blanca, cuando fue captada por redes sociales por un individuo de 30 años que la engañó para encontrarse con ella, para poder violarla y estrangularla. Fue en abril de 2016 y su asesino, Jonathan Luna, está en la cárcel. ¿Alejado del mundo? No precisamente. El año pasado le descubrieron un celular, un cargador y varios chip, con el que se mantenía muy activo en las redes, y todos los contactos que tenía eran de nenas muy pequeñas, similares a Micaela.
Pablo Cuchán recuperó su libertad luego de estar 12 años preso por descuartizar y quemar los restos de su novia sobre una parrilla. Fue en 2004. Durante su detención, y al salir utilizaba el sitio de citas Tinder, algo que fue denunciado por varias chicas que se dieron cuenta de quien se trataba.
Ejemplos hay muchos de porqué las comunicaciones de los presos deben ser pocas y estrictamente controladas. No es un derecho impostergable sino un beneficio que se debe ganar el poder utilizar el teléfono fijo porque, celular nunca debe ser autorizado.
Recientemente la radio de Patagones FM de la Costa realizó una entrevista con el Director General del Servicio Penitenciario Provincial rionegrino Comisario General HUGO CECCHINI quien refirió que “la idea no es que el interno quede sin comunicarse, pero sí entendemos que es necesario que se pueda regular la forma en que lo hacen”, Se aclara que en Río Negro, a diferencia de otras provincias está permitido la utilización de los celulares.
Según Cecchini “este permiso ya existe desde hace varios años y nació con la imposibilidad de tener telefonía fija en las unidades carcelarias, ya que los internos rompían las líneas o los aparatos permanentemente. Es por ello que, para evitar problemas legales (se iniciaron varias causas judiciales por parte de los presos) autorizaron el ingreso de celulares” o sea que, para prevenir un mal menor se permite algo que puede provocar un mal mayor.
Mientras los secuestros virtuales proliferan, mientras los contactos de violadores mediante celular con posibles víctimas, desde las celdas, mientras las amenazas de muerte proliferan desde los pabellones de detención con destino a otras cárceles, se sigue debatiendo el derecho al uso del teléfono por los presos. Se entiende que es una necesidad y un derecho, pero hay que preguntarse si están capacitados a controlar las llamadas que entran y salen y de que manera técnica lo hacen.

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