MENSAJE EN UNA BOTELLA, ARROJADA AL MAR HACE 44 AÑOS. BUSCÓ AL AUTOR Y ENCONTRÓ UNA HISTORIA QUE NUNCA OLVIDARÁ. “ESTE FUE UN REGALO DEL UNIVERSO” DICE LUISINA.

MENSAJE EN UNA BOTELLA,  ARROJADA AL MAR HACE 44 AÑOS. BUSCÓ AL AUTOR Y ENCONTRÓ UNA HISTORIA QUE NUNCA OLVIDARÁ. “ESTE FUE UN REGALO DEL UNIVERSO” DICE LUISINA.

El hombre, parado frente a la inmensidad del mar, siempre imaginó que las huellas de su vida podían superar al tiempo y las distancias. Despidiéndose de un amor ingrato, alejándose de dolores del alma, pidiendo ayuda al infinito o simplemente jugando con la idea de una comunicación plagada de romanticismo, es que en el interior de una botella, flotando entre las olas, miles de mensajes surcaron el océano en busca de destinatario. Y a veces, lograron su objetivo.

Luisina tiene 29 años. Cuando cuenta la historia de la que es protagonista, se emociona de manera increíble. Es que esta joven, fue a pescar a una playa de Bahía Creek, y ante la escasez de pique, se puso a recoger basura de la playa. Entre botellas de plástico y de vidrio, hubo una que le llamó la atención por su contenido y le permitió retroceder 44 años en el tiempo para conocer la historia de Miguel Borges, el que arrojó al mar una botella en 1975.

Sting, líder de la banda The Police escribió un tema que dice “enviaré un SOS al mundo. Espero que alguien reciba mi…mensaje en una botella”. El tema, uno de los éxitos de la banda inglesa dice “cien mil millones de botellas, arrastradas por la corriente hasta la orilla. Parece que no estoy solo en esto de estar solo. Cien mil millones de náufragos en busca de un hogar”.

Nos gustaría encarar el resto de la nota apostando al romanticismo. Imaginar que Miguel, el autor de la carta en la botella que encontró Luisina, fue el que inspiró a Gordon Summer, Stewart Copelando y Andy Summer (The Police) a escribir “Message in a Bottle”, canción estrenada en 1979.

Luisina dialogó con Patricio Darío, en la mañana de LU15 y contó cómo comenzó todo. “En este feriado de carnaval estábamos pasando unos días en Bahía Creek, y la mañana del martes, nos fuimos para la playa a pescar. Como no había pique, me puse a sacar basura que a veces viene desde el mar. Junté botellas plásticas y de vidrio. Una de ellas contenía algo adentro, que me llamó la atención”.

Lejos de imaginarse las alternativas de lo que estaba por vivir, la joven llevó esa botella al lugar de veraneo para abrirla. “Cuando volvimos a la casa en que estábamos parando, abrí la botella y se me hizo difícil leerla porque el papel se deshacía como si fuera pequeñas escamas. El papel estaba húmedo por la transpiración de la botella y por el sol” narra.

La sorpresa vino cuando pudo leer el papel que estaba en el interior del improvisado cofre de vidrio. “Encontré una carta, de Miguel Jesús  Borges contando que arrojó esa botella en el Balneario Las Grutas en el año de 1975, o sea, 44 años atrás. En la carta pide que la persona que encuentre la botella, le informe el lugar y fecha del hallazgo para lo que deja el número de teléfono y dirección”

La nota, borrada parcialmente por la humedad y los años de encierro trae este mensaje “esta botella fue tirada al agua en el balneario Las Grutas, provincia de Río Negro, el 7 de febrero de 1975, A quien la recoja le agradecería escribir informando lugar y fecha del hallazgo a Miguel J. Borges”. Pone una dirección de El Palomar y un viejo número telefónico ya inexistente.

Luisina, conmovida por el hallazgo decidió buscar al autor de la nota. “Al día siguiente lo publiqué en Facebook, como para compartir algo lindo que me sucedía, y nunca me imaginé que se iba a convertir en una locura. La gente empezó a ayudarme, a mandar mensajes, compartieron la publicación. Entre la información recibida resulto que Miguel ya no vivía en la dirección que ponía en la carta. Ya no vivía en El Palomar, sino que en Villa Crespo y hubo que volver a empezar”

En ese reinicio de búsqueda, apareció un dato valioso. “Una señora de un grupo Se Busca me mandó unos números de teléfonos. Llamé al primero de ellos y no me atendían. Luego me devolvieron la llamada y quien hablaba era la mujer de Miguel, llamada Mabel Ballesteros, que me dijo que él había fallecido hace 5 o 6 años, y se me cruzaron un montón de sentimientos. Encontramos a Miguel, pero no pude darle la noticia que encontré su mensaje en la botella” dice Luisina, visiblemente emocionada.

Mabel, la esposa de Miguel, que lo acompañaba en el momento que arrojó la botella al mar “me contó que, como buen soñador que era, le encantaba hacer esas cosas” señala la joven., quien sueña, algún día, poder entregarle la botella con la nota a los hijos del hombre que se atrevió a imaginar que su mensaje iba a recorrer tiempos y distancias para llegar a destino.

Luisina, no menos soñadora que Miguel, dice finalmente que “este fue un regalo del universo”. Estamos seguros de eso.

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