La tragedia de Once, el espejo que refleja la crisis existente en la Armada por la pérdida del submarino ARA San Juan


Una olla a punto de explotar. Los máximos responsables de la Armada se acusan mutuamente por la desaparición del submarino argentino. Aparecen documentos secretos que demuestran irregularidades y negligencia de los mandos en las órdenes emitidas a la nave.

En un artículo escrito en este medio, hace poco más de 1 mes atrás (clic aquí para verlo), expusimos la teoría de asemejar la tragedia y crisis política posterior del choque del tren Sarmiento en Once con esta nueva tragedia y crisis político-militar que se está viviendo por la desaparición del submarino ARA San Juan.

Y al parecer de los hechos no nos equivocábamos.

Un reciente informe emitido por el prestigioso periodista Hugo Alconada Mon para el diario La Nación, así lo conforma.

La desaparición del submarino ARA San Juan provocó un cisma entre los oficiales de más alta graduación de la Armada, algunos de los cuales temen terminar en el banquillo de los acusados en un juicio oral como ocurrió tras las tragedias de Once y de Cromagnon.
(Hugo Alconada Mon)

Según explica el diario La Nación, esas acusaciones cruzadas fueron volcadas en documentos calificados de “secretos” o “confidenciales”, donde “aparecen versiones encontradas y denuncias mutuas por supuesta negligencia en la gestión de la crisis por la pérdida del submarino (…) Además, incluyen desde cuestionamientos por la aparente adulteración de actas y filtraciones de comunicaciones hasta la supuesta intervención de teléfonos para eliminar mensajes enviados o recibidos por WhatsApp“.

El ex Jefe de la Armada, Marcelo Srur, antes de ser removido de su cargo por el ministro de Defensa, sumarió a sus subalternos: Luis López Mazzeo, comandante de Adiestramiento y Alistamiento; y Claudio Villamide, comandante de la Fuerza de Submarinos, acusándolos de graves irregularidades cometidas, como “arriesgar a la tropa y negligencia en el servicio– que pueden causar hasta su destitución, según surge de la resolución “confidencial” 168/17″, aportada aquí por el periodista Alconada Mon desde su cuenta de Twitter.

“Firmada por el almirante Srur, esa resolución consideró prima facie responsables a López Mazzeo y Villamide de “arriesgar la integridad física de sus subordinados sin necesidad evidente y por actuar con negligencia/imprudencia notoria y grave al no impedir que el submarino ARA San Juan navegase con posterior a las severas anomalías detectadas” en inspecciones previas al viaje.”, afirma el autor de la nota.

“Esa falta de control y supervisión de ambas autoridades navales”, estimó Srur al suspender a sus subordinados, habría causado “presumiblemente, la pérdida de contacto definitivo” con el submarino. Es decir, la tragedia.

Pero lejos de encaminar la situación, esa resolución provocó la crisis posterior que se está viviendo hoy en la Armada, dónde los acusados se defienden acusando a su jefe por “prevaricato“.

“La emisión de la resolución dictada por la autoridad [por Srur] constituye por sus omisiones, su apresuramiento, su parcialidad, su falta de fundamentos técnicos y de opiniones especializadas, un auténtico prevaricato”, replicó López Mazzeo en un escrito que presentó ante la Armada, según informa el diario La Nación.

“Para Srur, Pedro Fernández tenía autonomía como comandante del submarino para tomar múltiples decisiones, pero también había alertado sobre los “riesgos” para el San Juan de participar en patrulla de control de la pesca ilegal -misión que no se habría reportado a Buenos Aires-, como también reportó que los salvavidas y canisters para regeneración de aire del sumergible se encontraban vencidos y que no había candelas suficientes si se producía una emergencia a bordo“, explica el periodista.

“Para López Mazzeo y Villamide, por el contrario, Fernández tomó la decisión de continuar hacia Mar del Plata tras reportar la “avería” aun cuando se le ofreció ir a un puerto más cercano, desviarse a aguas menos profundas y ser escoltado, además de descalificar la resolución de Srur por, entre otros motivos, utilizar observaciones hechas sobre el submarino Salta como si fueran sobre el San Juan para imputarles responsabilidades”.

“Navegar con equipos antiguos o soportar carencias o restricciones presupuestarias no significa que nuestros hombres zarpen sin las condiciones de seguridad náutica correspondientes ni que algún tripulante o técnico sostenga que se encuentra en buen estado un material o elemento que no lo está”, replicó López Mazzeo en su impugnación.

Según razona el periodista Alconada Mon, el capital del submarino ARA San Juan, “corre el riesgo de seguir los pasos del motorman en la investigación penal que siguió a la tragedia de Once, el resto del escalafón de la Armada pugna por defender su propio rol. Porque todos ellos temen terminar tras las rejas“… como los empresarios Cirigiano y los funcionarios del gobierno de entonces que con su desidia permitieron que se produjera lo que sucedió con ese tren.

Mientras tanto, ya pasaron 45 días, terminó el 2017, y el submarino sigue sin aparecer.

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