LA DEUDA INTERNA. ¿QUE HACEMOS CON LOS VIEJOS DE 50?


LA DEUDA INTERNA. ¿QUE HACEMOS CON LOS VIEJOS DE 50?

Están ahí. Visibles. Molestan. Las nuevas generaciones de “políticamente correctos” no saben que hacer con ellos. Según los más jóvenes, solo sirven para pagar impuestos y no mucho más. Son una legión silenciosa de cincuentones que se quedaron sin trabajo y que ya no tienen cabida en el nuevo panorama neoliberal laboral. Es la verdadera deuda interna de un país, de un gobierno, que viene fallando en todo, incluso en la contención de sus adultos mayores.
“Impulsamos el trabajo joven” repiten los encargados del marketing político de este gobierno, y del anterior, y de mucho mas atrás. Una mentira gigante que fácilmente queda desmentida por los números del INDEC sobre desocupación. “Impulsamos el primer empleo” se vanaglorian, ocultando que les importa un pepino “el último empleo” y los despedidos de 50.
Una sociedad que se da el lujo de tirar a la basura la experiencia, es una sociedad destinada al fracaso. Por ley obligan a las personas de mas de medio siglo a continuar siendo económicamente activas (incluso los jubilados pagan Impuesto a las Ganancias); en la practica a nadie importa que se cansen golpeando puertas y presentando cien CV para recibir rechazos.
En tiempos de hipocresía barata disfrazada de actitud cool y modernosa, abundan los pedidos de cupos sin respeto a la experiencia: cupo trans, cupo gay, cupo “del DIA después”. Cupos para swingers y destetados. Quitan cupos a discapacitados y se lo otorgan a militantes. Incluso algunos pueden pedir cupo “para pedir cupo”. ¿Porqué no hay cupos para empleos de personas mayores de 50 sin trabajo?
La deuda interna y eterna, la que ningún político se anima a pagar es la que tiene el país con la franja más castigada: los mayores de 50, obligados a ser económicamente activos, pero que no son tenidos en cuenta en el marcado laboral.
A la gran mayoría de los cincuentones desocupados les falta una década para llegar a la edad jubilatoria. ¿Qué hacer mientras tanto? El que se preparó toda una vida para una determinada profesión puede reconvertirse, pero cuesta. ¿Hay que levantar bolsas, pintar paredes o gerenciar un supermercado?, no hay problemas.
Lástima que eso es un sueño utópico que choca contra la realidad de los entrevistadores de RR.HH, que subidos a su estúpida actitud perdonavidas, esgrimen su frase de cabecera “usted es muy mayor para este trabajo”.
¿Mayor para levantar bolsas, pintar paredes o gerenciar un supermercado…? Pobre país del cupo y la decadencia laboral.
En Argentina, el documento más inútil que existe es el Curriculum Vitae. Es un gasto de papel y tinta de impresión para que nadie lo lea y termine en el cesto de los papeles. No importa que el postulante acredite 30 años de experiencia como gerente de un hotel internacional o que entre sus logros académicos figure un premio Nobel y varios doctorados honoris causa, porque nadie lee el CV, y solo miran la edad: “el candidato es viejo y punto”.Que se vaya a alimentar palomas a la plaza.
La deuda interna y eterna es con nuestros mayores. ¿Alguien comenzará a pagarla?


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