LA DESAPARICION DEL SUBMARINO ES UNA TRAGEDIA EQUIPARABLE AL CHOQUE DEL SARMIENTO EN LA ESTACION ONCE


El 22 de febrero de 2012, en hora pico, el tren chapa 16 de la línea Sarmiento chocó contra la cabecera del andén 2 de la estación Once. Murieron 52 personas y resultaron heridas otras 789. 

La formación de 8 vagones salió de la estación Moreno e ingresó en la terminal de Once, desacelerando. Pero no se detuvo completamente. A 40 metros no continuó frenando y chocó contra el paragolpes de contención del andén. Por el golpe, los tres primeros coches se incrustaron uno dentro del otro.

Luego de varios años de investigaciones y juicios llevados adelante contra diferentes responsables -aún hoy el ex ministro Julio De Vido está siendo juzgado por esta tragedia- la Justicia resolvió que no fue un accidente sino un crímen.  El tribunal consideró que entre los empresarios y exfuncionarios que administraron los trenes metropolitanos hubo una “empresa criminal” que llevó al servicio a un “deplorable estado de mantenimiento que afectaba las condiciones de seguridad”.

La terrible desaparición del Submarino ARA SAN JUAN el pasado miércoles 15 de noviembre, desnuda una situación cuanto menos similar.

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Según informes reservados a los que accedió el portal digital Infobae y que publicó hoy, ya en febrero de este año el Servicio de Salvamento de la Armada había presentado ante los mandos responsables de las operaciones tácticas de los submarinos de guerra, el Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada (COAA), un detalle preciso acerca de que los equipos de rescate disponibles en la fuerza no estaban en condiciones de realizar salvatajes por debajo de los 30 metros de profundidad, fueran estos destinados a buzos o a submarinos.

“Según coinciden especialistas, tras conocerse esta información ningún buque debió recibir la orden de navegar en lugares por debajo de ese límite (30 metros), sin embargo el ARA San Juan lo hacía”,
(Alejandro Santander de infobae). 

La ruta (derrota) que venía realizando el submarino desde que partió del puerto de Ushuaia, excedía ese límite ya que está entre los 70 y 200 metros de profundidad. Y en la zona de búsqueda en la que se está trabajando ahora las profundidades oscilan entre los 200 y 1.000 metros.

El submarino salió a navegar sin “plan B”

A esto hay que sumarle que sabiendo este dato (de que la Armada no contaba con material para rescates a profundidades superiores a los 30 metros) si tenía conocimiento de la existencia del minisubmarino norteamericano que puede bajar hasta los 600 metros, pero no contaba con ningún barco preparado para transportarlo en caso de ser necesario.

Por ese motivo es que se disidió su instalación en el buque privado noruego Sophie Siem, pero éste tampoco estaba preparado para transportar el minisubmarino con lo cual hubo que adaptarlo, trabajando a destajo 40 operarios navales (soldadores, chapistas) en su acondicionamiento. Y eso demoró aún más la partida de la nave hacia el rescate y que, aún, sigue sin llegar a la zona donde se están efectuando los rastrillajes.

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