LA DANZA DEL ARREPENTIDO SE BAILA EN TRIBUNALES


“Yo me arrepiento. Tú te arrepientes. El se arrepiente”. Nosotros, todos, contemplamos asombrados la toma de conciencia de tantos inconcientes que pasan del delito flagrante a la beatitud en busca de perdón.
Ya lo dicen las sagradas escrituras: “de los arrepentidos será el reino de los cielos”. Tal vez por eso López, el portabolsos, visitaba conventos a la madrugada. ¿Estaría comprando indulgencias?
Robar mucho, millones para luego volver a casa es cómodo y saludable. Robar, que te agarren y terminar durmiendo en una celda, altera los nervios a cualquiera. Y reactiva memorias. Y desata lenguas. Y así sigue la danza del arrepentido, que algunos casos se baila igual que el candombe del testigo protegido.
Aburre ver que culpables y cómplices que pasan por Tribunales se refugian en la declaración como arrepentido, lo que les asegura que no estarán mucho tiempo tras las rejas. El costo que deben de pagar es la delación del que está mas arriba en la cadena de mandos o en este caso, el que se lleva la tajada mayor de la recaudación corrupta.
A esta altura del partido ¿es necesario ponerle nombre a la punta de la pirámide del robo organizado?
Disgreción fuera de texto: el Sistema de Protección de Testigos de EE.UU, al igual que en el resto del mundo, es de los organismos más serios y secretos que existen. Cuando una persona accede a ese beneficio, se pone en movimiento un complejo engranaje que permite cambiar el nombre e historia de una familia, relocalizarlos, esconderlos y vigilarlos para que no puedan ser atacados y cumplan con su obligación con la ley. Como su nombre lo indica, en la mayoría de los casos son “testigos” de un delito y por ello necesitan protección. Pocas veces son delincuentes reformados y arrepentidos que delatan a sus jefes.
Del secretismo yanqui al farandulismo argentino hay miles de kilómetros de distancia. Leo Fariña es testigo protegido, pero ello no le impide engrosar el rating, en horario central, en cualquier canal de TV que lo convoque y logre estelaridad en desmedro del sigilo, la cautela y la prudencia que debería estar obligado a cumplir.
La danza del arrepentido se baila en Comodoro Py. Uno hasta puede imaginarse la cara de aburrido del juez Bonadío con cada nuevo declarante que se asume arrepentido. Incluso, algún humorista especulaba con la inefable Cristina acogiéndose al beneficio del arrepentimiento. ¿A quien acusaría, mas arriba?
Los abogados defensores trabajan a destajo. Bajo el concepto de que todo acusado tiene derecho a una buena defensa, los jurisconsultos se esfuerzan en pergeñar estrategias y chicanas para salvar de las rejas hasta a los más insalvables. Y si no lo logran, ¡¡¡me arrepiento y listo!!!,
Cualquier hijo de vecino, el ciudadano de a pie, no entiende de argucias legales y espera que realmente alguien sea condenado porque la mayoría de los encausados esta con prisión preventiva y algunos, a un plumazo de quedar libre.
¿Cuándo, nuestros jueces y fiscales harán realidad el aforismo romano “dura lex sed lex” (la ley es dura, pero es la ley)?. Seguimos esperando.


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