EL BONO DE LA DISCORDIA


EL BONO DE LA DISCORDIA

 

Pocas veces se ha visto que un anuncio político, en apariencia positivo, genere tantos enfrentamientos, como el bono de fin de año de 5000 pesos, que el gobierno de Cambiemos obliga a pagar a los privados y cumple en parte con los empleados públicos. Los empresarios (la mayoría) castigados por una política económica irracional que apunta al achique, no saben de dónde sacar fondos para afrontar el anuncio hecho por los mismos que generaron la crisis inflacionaria. En medio de todo esto, los trabajadores de todos los sectores andan preguntando ¿a mí me toca? sin encontrar respuestas válidas.
Si fuera un anuncio consensuado entre todos, y no impuesto por la fuerza, tal vez el bono findeañero no tendría la resistencia que encontró en propios y extraños. Rodríguez Larreta y Vidal ya anunciaron que no lo pagaran. El mismo camino podrían adoptar otros gobernantes. ¿Y entonces?
Lo doloroso de la situación, más allá que es justo y necesario un aporte de 5000 pesos, es que la mayoría de los empleadores (pensemos en las Pymes) no podrán juntar ese dinero para beneficio de sus trabajadores. Lo doloroso de la situación es que habrá odios y rencillas de impredecible alcance.
Las empresas son las principales víctimas de la crisis económico financiera que han generado los mismos que ahora se muestran generosos con plata ajena. Las caídas de ventas, de producción, el achique, los ponen en un escenario de agonía económica difícil de afrontar. Eso es algo que los genios de la economía argentina saben. Por ello es más incomprensible la obligación de pago de 5000 pesos, cuando no hay de donde sacarlos.
Mientras el estado obliga a los privados a hacer malabares para cumplir los desatinos ajenos, se anuncia que de 700.000 empleados estatales, solo cobraran el beneficio 140.000. Tampoco lo harán las empleadas domésticas y los trabajadores rurales: lindo ejemplo para un país donde todos somos iguales en vias de desigualdad.


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