ECONOMÍA NACIONAL UNA TENUE LUZ AL FINAL DEL TÚNEL


ECONOMÍA NACIONAL UNA TENUE LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

Economía es la ciencia de la que todos opinan pero muy pocos entienden. Se alaba y se insulta con la misma intensidad a cada decisión gubernamental sobre el tema, que nunca se sabe si es malo o bueno el rumbo a donde enfila el país. Los devaneos del dólar no dan descanso, las tasas de interés bancarias meten miedo, la falta de efectivo en la calle es un hecho y los altos índices de inflación, amargan al más optimista. Pero, y a pesar de los tarifazos en el gas, la luz y los combustibles, distintos sectores señalan que luego de algunos meses de recesión que se vienen, se avizoran leves destellos de ilusión al final del túnel. Como la ilusión ya tocó fondo, habrá que desempolvar la cuota de esperanza que uno tiene en depósito y esperar un futuro, un poquito mejor.
El dólar y su comportamiento errático, son las vedetes de la jornada a la hora del análisis: está en baja (aunque no lo crea), respondiendo a la presión de una tasa de interés muy alta. La duda es saber si la tendencia será constante o solo es un espejismo. Por ahora es dable esperar que se mantenga dentro de la banda de flotación de 34/44 pesos.
Y si uno debe apelar a sus reservar de ilusiones para sobrevivir a la crisis, desde los bancos (son los que están haciendo un gran negocio con la situación) ya piensa en estrategias para captar ahorristas e inversores ofreciéndoles tasas que superan el 40%, aunque pocos publicitan que los prestamos que ofrecen son a tasas que duplican ese guarismo.
“Y como si esto fuera poco…” diría un vendedor de bolígrafos en el colectivo, las entidades bancarias piensan estrategias de captación de inversores creando un sistema de concursos aplicados a favorecer el consumo y el pago con tarjetas de crédito.
En concreto puede aparecer en breve un tipo de “telekino” bancario con sorteos de departamentos y autos 0 km entre todos aquellos que utilicen la tarjeta de débito para pagar sus consumos. Solo es cuestión de esperar a que la Diosa Fortuna premie al dueño del débito: mientras tanto, a gastar.
La historia económica mundial habla de crisis terminales que se superaron a corto y mediano plazo. La Alemania de preguerra tenía una inflación tan desmesurada que comprar un kilo de pan significaba ir con una carretilla de marcos, depreciados al extremo. La Venezuela Bolivariana tiene una inflación de 1000000% por mes y los más acérrimos analistas económicos del mundo, dicen que tiene esperanzas con un cambio de rumbo político.
¿Entonces, porqué no tendría esperanzas la Argentina que no alcanzó los extremos de ninguno de los dos ejemplos citados? El pueblo argentino tiene un valor agregado que lo distingue de otros: se llama resiliencia, y es la capacidad de superar circunstancias traumáticas como una crisis terminal de la economía.
Este país nació enfrentando la corrupción económica con Bernardino Rivadavia que autorizó a pedir un préstamo a la Baring Brothers (Inglaterra) por un millón de libras esterlinas, que nunca llegó al Río de la Plata.
En décadas recientes, con rasguños y heridas, superamos los Bono “9 de Julio”, el “Rodrigazo”, “aceros y caramelos”, “el que apuesta al dólar pierde” y Lorenzo Sigaut, José Alfredo Martínez Hoz, los Pesos Ley 18.188, el Plan Austral, el Plan Primavera, la Convertibilidad de Domingo Cavallo, la crisis del 2001 con la huida de De la Rua y siete presidentes en una semana, el “estamos condenados al éxito” de Duhalde, “no vamos a pagar la deuda externa” de Rodríguez Sa, “si vamos a pagar la deuda de Néstor Kirchner”, los millones dólares de Santa Cruz depositados en Luxemburgo porque no había confianza en la economía nacional, el corralito, el cepo al dólar…de todas las crisis salimos golpeados, pero nunca arrodillados. ¿Porqué no creer que también saldremos de esta, a pesar de los errores de los conductores económicos?. Como decía la abuelita, la esperanza es lo último que se pierde.


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