Dictan condena por “homicidio en riña” ocurrido en Godoy


La Cámara Criminal Primera de Roca condenó hoy al imputado Ricardo Oscar Ormeño, de 39 años, a la pena de tres años y seis meses de prisión efectiva por el “homicidio en riña” del que resultó víctima Adrián Andrés “Nacho” Porma en la localidad de Gral. Enrique Godoy. El hecho ocurrió el 17 de enero de 2015, alrededor de las 23, en la vía pública, sobre la calle Huayquinao del barrio Ceferino.
En la requisitoria fiscal se atribuyó a Ormeño haber “golpeado en la cabeza a Porma utilizando una tumbera fabricada con un caño de gas y una vez caído en el suelo con patadas también en la cabeza”. A raíz de aquellos golpes Porma falleció horas después.
El Fiscal de Cámara Andrés Nelli había solicitado una condena de 10 años de prisión por los delitos de “homicidio simple en concurso real con portación de arma de fuego de uso civil sin autorización legal”, mientras que la Defensora Oficial Celia Delgado había pedido la absolución de culpa y cargo y la inmediata libertad del imputado.
Los jueces Emilio Stadler, Daniel Tobares y Alejandro Pellizzon se basaron en los numerosos testimonios recabados y en el informe de la autopsia, concluyendo así que no fue Ormeño el único protagonista de la agresión, sino que se trató de una “gresca tumultuosa” entre dos grupos enfrentados, en la que Porma “también fue golpeado por otro u otros de los ocasionales acompañantes del procesado”.
Sostuvieron que el motivo del enfrentamiento fue la pretensión de Porma de recuperar una computadora supuestamente robada por familiares de Ormeño. “En este marco, antes de llegar a la gresca principal, se fueron sucediendo diversos acontecimientos: averiguaciones, conversaciones, requerimientos, presiones, discusiones, amenazas, disturbios, exhibición de armas, etcétera, motivando incluso la intervención policial” durante las horas de la tarde, indica la sentencia. “Molesto por la actitud de Porma hacia sus familiares es que se produce la intervención del procesado, en ‘defensa’ de los mismos”, agrega el fallo.
La “reyerta principal” se inicia por la noche, luego de un “apagón” del alumbrado público que afectó al barrio. Fue cuando Porman, acompañado por su grupo, volvió a pasar frente a la vivienda en la que estaba el imputado con sus familiares y amigos. En ese episodio fueron utilizados, además de la tumbera que portaba Ormeño, una guadaña, cuchillos, palos y piedras. Los jueces concluyeron que Ormeño “salió con la tumbera, efectuó un disparo y con la misma le pegó dos o tres golpes en la cabeza a Porma. Pero no terminó ahí, porque a raíz de esos golpes Porma cayó al suelo y es en ese momento cuando también es golpeado por otra u otras personas”.
La autopsia reveló que Porma presentaba seis golpes graves en distintas partes del cráneo, que si bien no le provocaron fracturas óseas, sí le causaron un “traumatismo cerrado de cráneo con contusión y hemorragia cerebral sobre ambos hemisferios cerebrales, siendo estas lesiones la causa eficiente de la muerte”. “Esas lesiones responden a seis golpes y no es posible establecer si alguno de ellos, por sí mismo, podía producir la muerte de la víctima, siendo la conjunción de todos ellos”, indicaron los jueces citando las explicaciones del médico forense.
Asimismo descartaron que las lesiones hayan sido causadas por los efectivos policiales que detuvieron a Porma poco después de la reyerta: “Es cierto que Porma opuso cierta resistencia a la detención, pero fue mínima la fuerza que debieron emplear los dos empleados que lo subieron al patrullero”. Tampoco dieron entidad en la muerte a los golpes que Porman se autoprovocó contra las rejas del patrullero cuando era trasladado a la unidad policial. “Todo indica que esos golpes ninguna relación de causalidad tienen con su muerte”, sostuvo el Tribunal.
“Con lo argumentado hasta aquí concluyo que las únicas lesiones que presentaba la víctima y que guardan relación de causalidad con su muerte son aquellas producidas con motivo de los 2 o 3 golpes que le propinó el procesado en la cabeza y de otros similares infringidos por alguno o algunos de los acompañantes del prevenido, que participaron en la pelea y que golpearon a la víctima con elementos contundentes”, concluyó la Cámara.
Para definir la calificación legal en la figura de “homicidio en riña”, descartando el homicidio simple y también “cualquier atisbo de legítima defensa”, los jueces sostuvieron que “no es posible afirmar certeramente que los golpes propinados por el procesado, por sí solos e independientemente de los restantes, hubiesen ocasionado el mismo resultado, debiendo responder Ormeño exclusivamente por su propia conducta (…) De lo contrario se estaría cercenando uno de los principios básicos de la defensa en juicio”.
Para graduar la pena, el Tribunal analizó que el delito de homicidio en riña tiene una escala penal de dos a seis años de prisión (art. 95 del Código Penal). Sobre esa base, valoraron como atenuantes “que no registra antecedentes penales computables; su escasa educación y su situación socioeconómica”, entre otros, y como agravantes “los vínculos personales que mantenía con la víctima, siendo un vecino de su barrio con quien solía juntarse (…) y que conociendo el estado de ebriedad que padecía la víctima se aprovechó de esa circunstancia, pretendiendo hacer justicia por propia mano”.
Finalmente, por considerar la posibilidad de que existan otros delitos o participaciones que quedaron sin analizar -debido a no poder avanzar el Tribunal fuera del marco fáctico de la requisitoria de elevación a juicio-, la Cámara ordenó remitir copia del expediente a la fiscalía para proseguir la investigación.
Al finalizar la audiencia hubo algunos incidentes cuando familiares de la víctima, que estaban en la sala al tratarse de una audiencia pública, mostraron su insatisfacción con el monto de la pena e insultaron al condenado.

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