CARTA ABIERTA A UN FUNCIONARIO DE OBRAS PUBLICAS. DE BADENES, LOMOS DE BURRO Y OTRAS YERBAS….


CARTA ABIERTA A UN FUNCIONARIO DE OBRAS PUBLICAS. DE BADENES, LOMOS DE BURRO Y OTRAS YERBAS….

Señor funcionario de Obras Públicas (nacional, provincial, municipal), los sufridos contribuyentes vemos, con creciente preocupación, que usted no solo es obcecado, terco, porfiado, testarudo, sino que además se está quedando sordo. Porque evidentemente no escucha, o hace caso omiso a las quejas, gritos, puteadas y expresiones de enojo que los automovilistas profieren al tragarse, chocar, saltas por los aires, en alguna de las barreras urbanas que tan graciosamente disemina por toda la ciudad. En tiempos en que arreglar un tren delantero cuesta “un ojo de la cara y media dentadura postiza”, sus badenes, lomos de burros, amontonamientos de piedras y otras “trampas caza-bobos” se transforman en irritantes.
Teniendo en cuenta que, a pesar de cientos de quejas por calles destrozadas, las roturas, desniveles y montículos de escombro varios siguen resistiendo el paso del tiempo, los sufridos contribuyentes nos tomamos el atrevimiento de pedirle que, por lo menos, utilicen alguna señalización para hacer visible estos obstáculos de noche.
Y si no fuese mucha molestia, también agradeceríamos que se tomen el trabajo de pintar todos los lomos de burro que construyen, a repetición y sin fundamento.
Que sepamos, a nadie se le ocurrió todavía elaborar un plano de Viedma con cada bache, badén o lomo de burro, destacado y bien visible. Seguro que quien lo haga saldrá ganando buen dinero.
Las barreras arquitectónicas son planeadas con fines loables: intentan reducir velocidades y ordenar el tránsito. Hacer el badén o lomo de burro implica horas-hombre, costo de material, de señalización. El problema es cuando se deja que el paso del tiempo borre la señalización y el automovilista no llega a enterarse de lo que le espera adelante.
Prácticamente ninguna elevación o depresión de calzada, dentro de la ciudad de Viedma, está debidamente señalizada. Faltan carteles y pintura refractaria que anuncien el obstáculo. No es un error manifiesto, es una omisión, que nadie parece dispuesto a subsanar.
Mientras tanto, el sufrido contribuyente que transita a 20 kms por las calles de la ciudad, putea en cuatro idiomas cada vez que su auto pega un salto o debe frenar de improviso ante un montículo de escombro en medio de la calle. “Estamos trabajando por usted” dicen algunos carteles. Ojala fuera cierto.
Por eso, Señor funcionario de Obras Públicas (nacional, provincial, municipal), le rogamos, pedimos, suplicamos que no se ponga tan creativo a la hora de generar obstáculos arquitectónicos y que a los que están los pinten, destaquen, señalicen, como corresponde.
Atte, un conductor incauto.


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