Cada nuevo empleado público le cuesta al Estado $ 40 millones a lo largo de su vida


El nombramiento un nuevo empleado público podría representarle al Estado un gasto total de unos $ 40 millones a lo largo de la vida del agente, sumando salarios y haberes jubilatorios, de acuerdo con un cálculo dado a conocer hoy por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), que reclamó la implementación de “mecanismos de transparencia en las designaciones”.

La entidad señaló que la recientemente anunciada prohibición de la continuidad de familiares de funcionarios en el Estado “tiene un valor simbólico”, pero que la medida “denota impotencia frente a las dificultades para profesionalizar el Estado”, entre las que destacó “aplicar con exagerada rigidez el principio de estabilidad del empleado público”.

Asimismo, sostuvo que “la norma no resuelve los problemas ligados a la sobredotación y baja profesionalidad del empleo público” y se corre el riesgo de que se convierta en “un mero acto de oportunismo que desvíe la atención respecto a un tema extremadamente importante”.

En su último informe semanal, IDESA plantea el ejemplo de un empleado público provincial que ingresa con una categoría inicial a los 25 años, “asumiendo que son bajas las probabilidades de renuncia y casi imposible el despido”: al respecto, indicó que “durante su vida activa habrá que pagarle $ 23 millones a precios actuales en concepto de salarios, cargas sociales y gratificaciones” y que “cuando se jubile habrá que pagarle $ 17 millones más a precios actuales en concepto de jubilación y la pensión derivada a su cónyuge cuando fallezca”.

“Así, designar un empleado público implica comprometer unos $ 40 millones”, concluyó.

Para IDESA, “el principal determinante es la rígida aplicación de la estabilidad del empleo público”, ya que “aunque en la enorme mayoría de los casos el ingreso es bajo modalidades que no contemplan la estabilidad (pasantías, monotributo, contrato a plazo, etc.), una vez incorporado, prevalece la presión por la permanencia. Lo que inicia como un ingreso transitorio y precario, en los hechos deviene en un empleo de por vida”.

“Designar a un empleado, aun cuando involucra montos mayores, se puede hacer por una mera decisión individual y arbitraria, sin transparencia y mucho menos compulsa pública y apelación”, advirtió.

En consecuencia, manifestó la importancia de establecer “mecanismos de transparencia de las designaciones” y “revisar las prácticas que han desnaturalizado el concepto de estabilidad en el empleo público”.

(ANP)

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquellos mensajes obsenos o agraviantes que pudieran ser escritos pueden ser reportados por los usuarios y sus autores podrán ser inhabilitados para volver a comentar en el futuro.