12 muertos y más de 300 detenidos en la revuelta democrática iraní


La “primavera árabe” llegó en el invierno a Irán. Los persas iniciaron 2018 con la mayor conmoción popular de la década, en medio de una ola de protestas contra el gobierno teocrático del islam.

La década comenzó en medio oriente con la llamada “primavera árabe”. Una serie de manifestaciones populares en clamor de democracia y derechos sociales organizada por la población contra los gobiernos dictatoriales de Tunez, Argelia, Egipto, Siria, Libia, Yemen, entre otros.

Todo comenzó un 17 de diciembre de 2010 en la Ciudad de Túnez, cuando un vendedor ambulante fue despojado por la policía de sus mercancías y cuentas de ahorros y en respuesta, se inmoló en forma de protesta. Durante su agonía miles de tunecinos se rebelaron contra las malas condiciones a las que el país estaba sometido, causando un efecto dominó en el resto de las naciones árabes.

El este caso, en irán, las protestas de los últimos días comenzaron en Mashad, la segunda ciudad entre las más importantes del país, y luego se expandieron a otras. Las reacciones comenzaron con reclamos económicos, pero rápidamente viraron hacia exigencias políticas, concentrándose en el liderazgo del país, en el poder desde 1979. El guía supremo y máxima autoridad del país es el ayatolá Ali Khamenei, sucesor de Khomeini.

Los iraníes a lo largo y ancho del país procuran mejoras salariales y estabilidad laboral. Muchos también cuestionan la política exterior en Medio Oriente, donde Teherán interviene en Siria e Irak en una batalla con Arabia Saudita por alcanzar la hegemonía regional.

También recibe críticas de los iraníes el apoyo que Teherán le da al movimiento libanés Hezbollah. A cambio quieren que esos recursos sean destinados a resolver los problemas económicos del país.

El domingo fue el día de mayor violencia en el país persa. Según la televisión pública iraní, que monopolizar la información en ese país “algunos manifestantes armados intentaron tomar comisarías y bases militares en Tuyserkan y Shahinshahr, pero se enfrentaron a una seria resistencia de las fuerzas de seguridad”.

En la capital iraní una joven se convirtió en símbolo de la protesta al desafiar las normas religiosas desatando su velo y haciéndolo flamear en medio de una calle concurrida. La chica fue arrestada pero su cara ya se había hecho viral en las redes sociales.

El gobierno bloqueó más tarde la información que subía a las redes sociales Instagram y Telegram, donde además se convocaba a las marchas; ambas fueron bloqueadas para “mantener la paz” en el país, según explicó la televisión. Varios funcionarios exigieron una dura reacción contra los extremistas que buscan crear “un clima destituyente”.

“Los problemas de la gente no son simplemente de naturaleza económica, están pidiendo más libertades”, dijo Rohani durante una sesión de emergencia en el Parlamento, en alusión a los sectores liberales de la sociedad que además de las mejoras económicas reclaman en las calles reformas culturales y políticas.

“El gobierno no tiene todo bajo su control”, señaló el mandatario. Mientras el presidente dirige el gobierno, en efecto, la máxima autoridad de la República Islámica reside en el ayatolá Ali Khamenei y el establishment religioso que lo secunda en lo más alto del poder. Rohani, conocido por su estilo reformista, aboga en cambio por una mayor apertura política y social.

Todos los sectores del gobierno coincidieron, sin embargo, en decir que las fuerzas del orden no dispararon contra los manifestantes en las marchas, y acusaron a presuntos “alborotadores” y “contrarrevolucionarios” que se habrían infiltrado en las protestas a fin de alimentar la espiral de violencia.

“El pueblo iraní responderá a los alborotadores, una pequeña minoría que insulta los valores revolucionarios”, dijo Rohani. “Nuestra economía necesita una gran operación de cirugía”, afirmó el mandatario, e insistió en la determinación del gobierno para “solucionar los problemas de la población”.

Además de las condiciones políticas, los manifestantes se concentraron en reclamar contra el aumento vertiginoso de los precios de productos básicos, el desempleo en ascenso y la desigualdad de ingresos.

La inflación se mantiene en un 10% anual, pero algunos productos básicos aumentaron tres o cuatro veces más y el desempleo volvió a crecer por tercer mes al 12,3%.

Cómo antes en los países del norte de Africa, ahora le toca el turno al medio oriente. La “primavera árabe” a resurgido en la juventud.

(La Nación, AFP, ANSA, DPA, AP. Video: EuroNews)

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